El aire, caricias sibilantes, en medusa convierte mi lustrado aspecto,
¡hace tanto que te ando y no te encuentro!
resultado de inquietas pasiones, refulges en mis adentros,
¡si pudieras saber cuan brillo de contento!
Esa estrella girada, rotada, rizada, volteada; suspira en mi centro,
¡si quisieras seguirme en mis momentos!
Ese hondo, agujero, escamo, lóbrego y polvoriento,
¡si gustases oír todos mis lamentos!
He creído vislumbrar tu hueco en mi aposento,
divagando por tener tu aire cadencioso y lento,
gustando de imaginar tu lengua, ligero viento
sobre mi vientre joven y madurado por el tiempo.